A pocos días del inicio del Torneo de Apertura 2026, la principal noticia del fútbol costarricense no es un fichaje, un clásico o la defensa del título de Herediano. Es una crisis administrativa que ha golpeado directamente la credibilidad del campeonato.
En menos de un año, Santos de Guápiles, Guanacasteca, Liberia y ahora San Carlos han visto comprometida o perdida su licencia para competir en la máxima categoría por diferentes incumplimientos administrativos y financieros. A eso se suma un repechaje que nunca llegó a disputarse y que terminó definiéndose en un escritorio.
La pregunta es inevitable: ¿qué tan sólido es un torneo donde los protagonistas cambian más por resoluciones administrativas que por resultados deportivos?
Cuatro clubes envueltos en problemas de licencias
La situación comenzó con Santos de Guápiles y Guanacasteca, clubes que perdieron su licencia para competir tras detectarse presuntas irregularidades administrativas y legales, casos que incluso continúan en disputa.
Cuando parecía que el campeonato recuperaría estabilidad, llegó otro golpe.
Municipal Liberia, que había asegurado su permanencia en la cancha, quedó fuera del Apertura 2026 luego de que el Comité de Licencias rechazara su solicitud por graves inconsistencias en la documentación legal presentada por la sociedad administradora del club.
La salida de Liberia dejó vacante un cupo en la Primera División y obligó a la Federación Costarricense de Fútbol a organizar un repechaje extraordinario entre Guadalupe FC y Escorpiones de Belén.
El repechaje que nunca se jugó
Lo que debía resolverse en el terreno de juego terminó resolviéndose en una oficina.
Horas antes del partido, la FCRF confirmó que Guadalupe FC no se encontraba al día con sus obligaciones ante la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).
Como consecuencia, el reglamento otorgó una victoria administrativa de 3-0 a Escorpiones, que ascendió automáticamente a la Primera División sin disputar un solo minuto del repechaje.
Otro cupo definido fuera de la cancha.
Y ahora San Carlos
Cuando parecía que el campeonato finalmente quedaba conformado, surgió un nuevo problema.
La Asociación Deportiva San Carlos perdió de forma provisional su licencia luego de que el Comité de Licencias determinara que el club mantiene obligaciones pendientes con la CCSS.
La resolución llega a menos de una semana del inicio del torneo, generando una nueva incertidumbre sobre la conformación definitiva del campeonato.
Una liga golpeada por decisiones administrativas
Lo preocupante no es únicamente la cantidad de clubes involucrados.
Es el mensaje que transmite el campeonato.
En cuestión de meses:
- Santos perdió su licencia.
- Guanacasteca perdió su licencia.
- Liberia perdió su licencia aun después de haber conseguido la permanencia deportiva.
- Guadalupe perdió la posibilidad de disputar el repechaje por incumplimientos con la CCSS.
- Escorpiones ascendió sin jugar el partido decisivo.
- San Carlos enfrenta una suspensión de licencia a días del inicio del torneo.
Son demasiados casos en un periodo muy corto para considerarlos hechos aislados.
El problema trasciende a los clubes
Cada licencia retirada representa mucho más que una sanción.
Significa incertidumbre para jugadores, entrenadores, empleados administrativos, patrocinadores, aficionados y comunidades enteras que dependen del fútbol como motor social y económico.
También deja preguntas incómodas sobre los mecanismos de supervisión.
Si varios clubes llegan al límite de perder su licencia, ¿los controles están actuando demasiado tarde? ¿Existe un acompañamiento preventivo suficiente para evitar que las instituciones lleguen a este punto?

La credibilidad también entra en juego
Las reglas deben cumplirse y el Comité de Licencias tiene la responsabilidad de hacerlas respetar.
Sin embargo, cuando tantas instituciones incumplen en tan poco tiempo, el problema deja de ser únicamente individual y pasa a convertirse en un síntoma del estado administrativo del fútbol nacional.
Mientras la pelota está por volver a rodar, el campeonato inicia con más dudas que certezas.
Y esa quizá sea la derrota más preocupante para el fútbol costarricense.