
Hay historias del fútbol costarricense que parecen sacadas de una película.
La de Salvador Soto Villegas, conocido como “Indio Buroy”, es una de ellas.
Un futbolista nacido en Costa Rica que se convirtió en legionario, brilló en Cuba, jugó en México y llegó a tener sobre la mesa la posibilidad de vestir nada menos que la camiseta del Real Madrid.
Pero aquella oportunidad nunca llegó a concretarse.
Y el protagonista de esta historia terminó regresando a Costa Rica para convertirse en una de las figuras históricas de Liga Deportiva Alajuelense.
Un tico que deslumbró en La Habana
La historia se remonta a la década de 1930.
Soto jugaba en Cuba con el Juventud Asturiana de La Habana, donde compartía cancha con el español Manolo Valderrama, quien había sido figura del Real Madrid.
La relación entre ambos futbolistas terminó abriendo una puerta inesperada.
El propio Soto recordó años después cómo nació aquella posibilidad:
“Jugaba con el Juventud Asturiana de La Habana allá por 1933; era mi compañero de ala el jugador español Manolo Valderrama, exfigura del Real Madrid”.
Valderrama conocía el talento de aquel costarricense y, según relató Soto, llegó a proponerle que se marchara a España para jugar con el conjunto merengue.
La confianza entre ambos llegó a tal punto que incluso se habría firmado un contrato en blanco.
“Valderrama le propuso a Buroy jugar en el Real Madrid, ya que era uno de los talentos que existían en la isla (…) Se firmó el contrato en blanco debido a la confianza que se tenían ambos jugadores”.
El sueño estaba cerca.
Pero la historia tomó otro rumbo.
Cuba también quiso a Buroy
Mientras aquella posibilidad con el Real Madrid estaba sobre la mesa, Cuba disputaba la eliminatoria rumbo al Mundial de Italia 1934.
Soto recibió la invitación para formar parte de la selección cubana.
Aceptó.
Para hacerlo, se nacionalizó cubano y viajó al exterior con la selección.
Sin embargo, cuando regresó a La Habana, el contexto había cambiado.
La situación política en España, primero con la Revolución Española y posteriormente con la Guerra Civil Española, terminó influyendo en la posibilidad de que Soto viajara a Madrid.
El contrato con el Real Madrid quedó sin concretarse.
Y el costarricense decidió regresar a casa.
“Me quedé en La Habana para luego regresar a jugar con mi amada Liga Deportiva Alajuelense”.
México también disfrutó su talento
El regreso a Costa Rica no significó el final de su aventura internacional.
Soto también fue legionario en México, donde defendió al España en 1936 y posteriormente al Moctezuma de Orizaba durante las temporadas de 1937 y 1938.
Además, reforzó a diferentes clubes costarricenses durante giras deportivas por distintos países.
Su fútbol recorrió Centroamérica, México, Cuba, Perú, Colombia y Ecuador.
Para aquella época, era un recorrido extraordinario para un jugador costarricense.
El “Indio” que terminó siendo Buroy
Su apodo también tiene una historia particular.
El sobrenombre “Indio” apareció en Cuba.
Un periodista de la revista Bohemia escribió:
“El buen fútbol del Fortuna se debe a Salvador Soto, el extremo ‘Indio’…”
Pero el “Buroy” nació en Costa Rica, específicamente en su casa de Alajuela.
Con ambos nombres pasó a la historia.
De futbolista a formador de generaciones
Después de su etapa como jugador, Soto siguió vinculado al fútbol.
Fue auxiliar en los Juegos Centroamericanos de Guatemala de 1950 y posteriormente desarrolló una larga trayectoria como entrenador y formador en Alajuelense.
Desde 1949 hasta 1978 estuvo relacionado con el equipo mayor y las divisiones menores del conjunto manudo.
Su trabajo como técnico también quedó reflejado en los títulos nacionales de 1949, 1950, 1958 y 1966.
Pero quizá uno de sus mayores aportes estuvo en la formación.
Desde las ligas menores rojinegras ayudó a descubrir y desarrollar nuevas generaciones de futbolistas que posteriormente alimentarían al primer equipo.
Una leyenda que no llegó al Madrid, pero sí llegó a la historia
En 1976, Salvador Soto Villegas ingresó a la Galería Costarricense del Deporte.
El hombre que estuvo cerca de cumplir el sueño de jugar en el Real Madrid terminó convirtiéndose en una figura fundamental del fútbol costarricense y, especialmente, de Alajuelense.
“El Indio Buroy” falleció el 14 de agosto de 1995, a los 85 años, en Alajuela.
El contrato con el Real Madrid nunca se concretó.
Pero aquella historia dejó una pregunta que todavía resulta fascinante:
¿Qué habría pasado con la carrera de Salvador Soto si aquella firma en blanco con el Real Madrid hubiera terminado convirtiéndose en un contrato oficial?
Nunca lo sabremos.
Lo que sí quedó escrito es que, décadas antes de que Costa Rica tuviera grandes legionarios en Europa, un futbolista costarricense ya había estado a las puertas de uno de los clubes más importantes del mundo.
