
La previa fue dura. Sin Mundial, goleada en partidos amistosos, polémicas por indisciplina y cuestionamientos por algunas convocatorias. Costa Rica llegaba al debut de la Liga de Naciones con la obligación de comenzar a cambiar la historia.
Y durante 45 minutos, pareció que finalmente podía hacerlo.
Pero fue solamente una ilusión.
Costa Rica terminó protagonizando una noche para el olvido en La Cueva. La Tricolor ganaba 3-0 al descanso, tenía el partido aparentemente controlado y terminó perdiendo 3-4 ante Curazao, en una remontada que golpea directamente al nuevo proceso de Fernando Batista.
Sí, Curazao remontó un 3-0.
Y lo hizo en apenas un tiempo.
Un primer tiempo que parecía el inicio de otra historia
La Sele salió decidida y encontró rápidamente el camino al gol.
Apenas al 3′, Orlando Sinclair apareció para poner el 1-0 y encender a una afición que esperaba una respuesta después de los últimos meses.
Costa Rica continuó dominando y encontró más premio al 22′, cuando Carlos Mora marcó el segundo.
El equipo de Batista parecía cómodo, seguro y con una idea mucho más clara.
Antes del descanso llegó incluso el tercero.
Mora volvió a aparecer en el 45+1′ para colocar el 3-0 y mandar a Costa Rica al vestuario con una ventaja que parecía prácticamente definitiva.
La Cueva festejaba.
La Sele parecía haber encontrado el partido que necesitaba.
Pero después del descanso comenzó otra historia.
45 minutos para el desastre
Curazao salió al segundo tiempo con otra actitud y Costa Rica, inexplicablemente, dejó de ser el equipo que había dominado durante la primera mitad.
Batista movió el banco y los cambios terminaron siendo parte central de la noche.
Ingresaron Kenyel Mitchell, Gerald Taylor, Aarón Murillo y Doryan Rodríguez, pero el funcionamiento de la Tricolor se desdibujó.
Costa Rica perdió el control, dejó espacios y permitió que Curazao se metiera nuevamente en el partido.
Al 62′, Kenji Gorré marcó el primero de los visitantes.
Cuatro minutos después, Tahith Chong puso el 3-2.
La remontada ya no parecía imposible.
Y al 78′, Gorré volvió a aparecer para colocar el empate.
La Cueva pasó del festejo al desconcierto en cuestión de minutos.
Pero todavía faltaba el golpe definitivo.
Al 82′, Jordi Paulina marcó el 3-4 y completó una remontada que parecía imposible cuando ambos equipos se fueron al descanso.
Curazao había convertido un 0-3 en un 4-3.
De la ilusión al «Fuera Bocha»
La reacción de la afición fue inmediata.
Los silbidos comenzaron a hacerse cada vez más fuertes, mientras desde las graderías se escuchó el «ole» para Curazao.
Y también apareció el grito de «Fuera Bocha», dirigido al seleccionador Fernando Batista.
La noche que parecía destinada a convertirse en el comienzo de una nueva etapa terminó reproduciendo algunos de los fantasmas que han acompañado a la Selección durante los últimos procesos.
El problema ya no era únicamente el resultado.
Era la manera en que Costa Rica perdió un partido que ganaba 3-0.
El debut que abre demasiadas preguntas
La Liga de Naciones apenas comienza, pero el golpe es enorme.
Costa Rica tenía todo para cerrar la noche con una victoria contundente y terminó dejando escapar una ventaja de tres goles en apenas 45 minutos.
El primer tiempo mostró una Selección capaz de atacar, marcar y dominar.
El segundo expuso a un equipo completamente distinto.
Ahora Batista tendrá que explicar qué ocurrió después del descanso, por qué el equipo perdió el control y qué buscaba con las modificaciones que terminaron alterando el funcionamiento de la Tricolor.
Porque el 3-0 desapareció.
Curazao remontó.
La Cueva terminó cantando contra Costa Rica.
Y el nuevo proceso de Fernando Batista quedó, desde su primer gran examen oficial, ante una pregunta que todavía no tiene respuesta: ¿fue aquella primera mitad el verdadero cambio que esperaba La Sele o simplemente otro espejismo?