
El regreso de Costa Rica a un Mundial Sub-20 despertó la ilusión de una nueva generación, pero también trajo a la memoria uno de los capítulos más gloriosos del fútbol juvenil nacional.
Marco Ureña, integrante de la histórica selección que alcanzó el cuarto lugar en Egipto 2009, recordó cómo aquella experiencia transformó la carrera de varios futbolistas y afirmó que la Tricolor no puede volver a ausentarse de este tipo de competencias.
En conversación con Teletica Deportes Radio, el delantero aseguró que la presencia constante en los Mundiales menores debe convertirse en un objetivo permanente para el país.
«Deberíamos tener como objetivo estar siempre en los mundiales menores, mantener todos los procesos de selección y, sobre todo, ir perdiendo ese pánico escénico que generan esos escenarios», comentó.
Un aprendizaje que marca carreras
Ureña explicó que disputar torneos organizados por la FIFA desde edades tempranas permite que los futbolistas lleguen mucho más preparados al fútbol de alto nivel.
Recordó que primero vivió la experiencia del Mundial Sub-17 de Corea del Sur 2007 y luego el Sub-20 de Egipto 2009, donde la adaptación fue mucho más sencilla gracias al camino recorrido.
«Uno llega con menos miedo, ya conoce los protocolos, los viajes y todo lo que implica competir en un Mundial. Al final, la FIFA maneja prácticamente la misma organización en un Mundial Sub-20 que en una Copa del Mundo mayor», señaló.
El secreto del éxito en Egipto
Consultado sobre las razones que llevaron a aquella selección a firmar la mejor actuación de Costa Rica en un Mundial Sub-20, Ureña destacó un aspecto fundamental: la experiencia competitiva que muchos jugadores ya acumulaban en la Primera División.
Según el atacante, ese roce permitió que el grupo afrontara el torneo con mayor madurez y personalidad.
«Me acuerdo del 2009 en específico. Creo que ese Mundial nos marcó la vida a todos los que estuvimos ahí. No solo por el cuarto lugar, sino porque la meta era jugar los siete partidos y hacer historia, y lo logramos», recordó.
Un desafío para la nueva generación
Las palabras de Ureña llegan en un momento en que Costa Rica vuelve a instalarse entre las mejores selecciones juveniles del mundo.
Para el exdelantero, el reto no pasa únicamente por competir en el próximo Mundial Sub-20, sino por convertir estas clasificaciones en una constante que fortalezca el desarrollo del fútbol nacional y sirva como plataforma para las futuras figuras de la Selección Mayor.