La silla eléctrica de Alajuelense: los técnicos que no pudieron sobrevivir al banquillo rojinegro

La salida de Ismael Rescalvo volvió a poner sobre la mesa una pregunta que en Alajuelense parece repetirse con demasiada frecuencia: ¿por qué el banquillo rojinegro se ha convertido en una silla tan caliente?

Por ese puesto han pasado entrenadores de enorme recorrido y figuras identificadas con el club como Alexandre Guimaraes y Óscar Ramírez, pero también hubo apuestas que no terminaron de funcionar.

En esa lista aparecen los españoles Benito Floro, Albert Rudé e Ismael Rescalvo, además del uruguayo Nicolás Dos Santos.

Hay un caso que merece un capítulo aparte: Luis Antonio Marín.

El técnico costarricense llegó con el cartel de campeón nacional con San Carlos y, por calidad y trayectoria, difícilmente puede ser catalogado como una mala contratación. Sin embargo, su paso por la Liga fue fugaz: apenas 52 días.

La lista, en orden cronológico, deja ver la cantidad de movimientos que ha sufrido el banquillo rojinegro.

Benito Floro: una apuesta que no funcionó

El español Benito Floro fue contratado en diciembre de 2016. Su llegada generó expectativa por su experiencia internacional y por haber dirigido, entre otros clubes, al Real Madrid.

Sin embargo, sus números con Alajuelense estuvieron lejos de lo esperado.

28 partidos, nueve triunfos, nueve empates y 10 derrotas, para un rendimiento del 43%.

Fue una de esas apuestas que llegaron con un nombre importante, pero que no lograron trasladar ese peso al terreno de juego.

Nicolás Dos Santos: números positivos, pero sin continuidad

En enero de 2018 apareció el uruguayo Nicolás Dos Santos, quien inicialmente asumió como interino después de la salida de Rubén Israel.

Su balance estadístico fue considerablemente mejor.

Dos Santos dirigió 17 partidos, ganó nueve, empató cuatro y perdió cuatro, para un rendimiento del 61%.

Pese a esos números, su historia tampoco terminó consolidándose como una solución de largo plazo para el club.

Luis Marín: solo 52 días

El caso de Luis Antonio Marín resulta particular.

El entrenador llegó en agosto de 2021 después de haber conseguido importantes resultados con San Carlos. Su contratación tenía argumentos deportivos y un conocimiento del fútbol costarricense que podían respaldarlo.

Pero su estadía fue extremadamente corta.

Marín dirigió 12 partidos, con seis victorias, tres empates y tres derrotas, para un rendimiento del 58%.

Aun con esos números, apenas 52 días después de asumir, dejó el cargo.

Y ahí comenzó otro capítulo.

Albert Rudé: buenos números, pero una historia que se desgastó

En setiembre de 2021, la Liga apostó por el español Albert Rudé para sustituir a Marín.

Rudé dirigió 40 partidos, consiguió 21 triunfos, 10 empates y nueve derrotas, para un rendimiento del 61%.

Las estadísticas muestran un desempeño superior al de varios de sus antecesores.

Sin embargo, el fútbol no siempre se explica únicamente con porcentajes.

El español terminó dejando el cargo en medio de cuestionamientos y su paso por el equipo volvió a alimentar la discusión sobre la dificultad de encontrar un proyecto capaz de mantenerse durante un período prolongado.

Fabián Coito: otra apuesta internacional

En julio de 2022 llegó el uruguayo Fabián Coito.

El exseleccionador de Honduras tuvo un balance estadístico de 28 partidos, con 14 triunfos, nueve empates y cinco derrotas.

Su rendimiento alcanzó el 61%.

Nuevamente, los números no fueron malos. Sin embargo, el proyecto tampoco consiguió convertirse en una etapa prolongada en el conjunto rojinegro.

Ismael Rescalvo: otra aventura española

En mayo de 2026, Alajuelense volvió a mirar hacia España.

Esta vez el elegido fue Ismael Rescalvo, quien llegó con la misión de darle estabilidad y competitividad al equipo.

Pero su historia terminó antes de lo esperado.

Rescalvo dirigió 14 partidos, con seis victorias, tres empates y cinco derrotas, para un rendimiento del 50%.

La presión aumentó especialmente después de una serie de resultados adversos y del fuerte malestar de la afición.

El episodio más evidente ocurrió durante el clásico ante Saprissa, cuando desde las gradas apareció el contundente grito de “fuera Rescalvo”.

Poco después, la historia llegó a su punto final.

Los números dejan una pregunta incómoda

Si se mira únicamente el rendimiento, algunos de estos entrenadores presentan estadísticas que no necesariamente explican por sí solas sus salidas.

Dos Santos, Rudé y Coito alcanzaron un 61%. Marín llegó al 58%. Incluso Rescalvo, pese a su salida, terminó con un 50%.

El gran contraste aparece con Floro, cuyo rendimiento fue del 43%.

Pero el problema para Alajuelense parece ir más allá de una simple tabla de victorias y derrotas.

La verdadera dificultad ha sido encontrar continuidad.

En los últimos años, el banquillo ha cambiado de manos una y otra vez. Han llegado entrenadores extranjeros, técnicos nacionales, figuras con experiencia internacional y estrategas con conocimiento del campeonato local.

Y aun así, el proyecto vuelve a empezar.

Ahora la Liga apuesta nuevamente por gente de la casa para afrontar el momento posterior a la salida de Rescalvo.

La decisión puede representar algo más que una solución temporal: podría ser la oportunidad de que el club vuelva a preguntarse qué tipo de entrenador necesita realmente y, sobre todo, cuánto tiempo está dispuesto a sostener un proyecto antes de volver a cambiar de rumbo.

Porque en Alajuelense, en los últimos años, el problema no ha sido solamente quién se sienta en el banquillo.

También ha sido cuánto dura sentado.

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