
El clásico llegó con un ambiente digno de uno de los partidos más esperados del fútbol costarricense, pero terminó dejando una imagen muy distinta para cada bando.
Saprissa salió del Estadio Alejandro Morera Soto con una victoria 0-2 sobre Liga Deportiva Alajuelense y, de paso, consiguió algo que llevaba tres años buscando: volver a ganar en la casa rojinegra.
La última victoria morada en el Morera Soto se remontaba al 2023. Desde entonces, el clásico en territorio manudo se había convertido en una cuenta pendiente para el conjunto tibaseño.
Esta vez, sin embargo, el Monstruo encontró la fórmula.
Orlando Sinclair fue el encargado de abrir el marcador y poner a Saprissa por delante en un partido que desde la previa ya estaba cargado de tensión.
El ambiente en las afueras y dentro del estadio reflejó la importancia del encuentro.
La afición de Alajuelense llegó con ilusión, pero también con una exigencia cada vez mayor hacia el cuerpo técnico. El nombre de Ismael Rescalvo estuvo en el centro de las críticas y desde las gradas apareció repetidamente el grito de “¡Fuera Rescalvo!”.
El equipo rojinegro necesitaba una respuesta sobre el terreno de juego.
No llegó.

Saprissa, en cambio, aprovechó sus oportunidades y consiguió ampliar la diferencia por medio de Sebastián Acuña, quien colocó el 0-2 y comenzó a darle forma definitiva al triunfo morado.
El golpe fue todavía más duro para Alajuelense con la expulsión de Kian Macdonald.
El defensor vivió su debut en clásicos con la camiseta rojinegra, pero la presentación terminó de la peor manera posible al recibir la tarjeta roja y dejar a su equipo con un hombre menos.
Con inferioridad numérica, la Liga tuvo todavía más dificultades para reaccionar.
Saprissa manejó el partido y terminó celebrando una victoria que tiene un significado especial por el escenario y por la racha que consiguió romper.
Tres años después, el Monstruo volvió a ganar un clásico en el Morera Soto.
Y mientras los jugadores morados celebraban un triunfo que puede convertirse en un impulso importante para el torneo, Alajuelense quedó frente a un panorama mucho más incómodo.
La derrota, la expulsión y los reclamos de una afición que ya hizo evidente su descontento vuelven a colocar a Rescalvo bajo presión.
El clásico terminó con un ganador claro, pero también dejó una pregunta que seguirá creciendo alrededor del conjunto rojinegro: ¿qué hará Alajuelense después de este golpe?

Fotos: Erick Garita